Un lector de nuestra columna, desea saber el tratamiento tributario de las indemnizaciones en lo que respecta a la retención en la fuente.

La pregunta es sencilla, pero su respuesta comporta, para claridad de nuestros lectores, análisis minucioso y claro de unas normas tributarias en la materia que son un poco confusas, por lo que corresponde entonces, abarcar el tema para dos sábados en nuestra columna del consultorio tributario.

De verdad es un gran interrogante de todos los usuarios de la información tributaria, inclusive de los mismos funcionarios de la Dian porque el tema a lo largo de las últimas reformas tributarias ha sido tocado ligeramente y no precisamente para aclarar su naturaleza y clasificación sino para establecer  retención fuente, o definir su tratamiento tributario de renta gravada o no.

En primer lugar las indemnizaciones son el reconocimiento o resarcimiento de un daño o perjuicio, y para efectos de la consulta, las clasificamos en: i) Indemnizaciones en contratos de seguros ii) Indemnizaciones en relaciones comerciales, y (iii) Indemnización provenientes en una relación laboral o legal y reglamentaria.

Recordamos, que la legislación tributaria contempla que a los ingresos no gravados no se les puede practicar retención en la fuente a título del impuesto a la renta; pero a ves se contemplan situaciones excepcionales dentro de la misma legislación tributaria, en la que se prevé, que aunque el ingreso sea gravado, tampoco tiene retención en la fuente; en este sentido, es un error pensar, que todo ingreso que no tenga retención en la fuente es porque es no gravado con el impuesto a la renta. No, hay ingresos que no está prevista la retención en la fuente pero el ingreso es gravado. Precisamente en éste tema de las indemnizaciones se presenta ésta situación como lo veremos a continuación:

  1. Las indemnizaciones bajo la modalidad de seguros de daño, en la parte que corresponda al daño emergente, están expresamente señaladas por el artículo 45 del E.T. como ingresos no constitutivos de renta ni de ganancia ocasional, de tal manera que su pago no está sometido a retención en la fuente. La indemnización que corresponda al lucro cesante, es gravada con el impuesto a la renta, pero de conformidad con el artículo 401-2 del Estatuto tributario, no está sometida a retención en la fuente; y las indemnizaciones derivadas de seguros de vida, conforme al artículo 223 del E.T., son rentas exentas. Por ello, tampoco, están sujetas a retención en la fuente.
  2. Las indemnizaciones contractuales, las que surgen por pactos o convenios entre particulares y que igualmente resarcen un daño o perjuicio por el incumplimiento contractual, estas, si están sometidas a retención en la fuente porque generan un ingreso gravado con el impuesto a la renta. En esta categoría tenemos las indemnizaciones pactadas con cláusulas penales, los pagos de cánones de arrendamiento por terminación anticipada de los respectivos contratos de arrendamiento, etc.

La retención en la fuente aplicable a éste tipo de indemnizaciones, las podemos clasificar así conforme al artículo 401-2 del Estatuto Tributario:

  • Indemnizaciones percibidas por nacionales como resultado de demandas contra el estado: No tienen retención fuente.
  • Indemnizaciones percibidas por extranjeros no residentes en el país, provenientes de demandas contra el Estado: Sí tienen retención en la fuente a la tarifa máxima del 33% a partir del año gravable 2008.
  • Indemnizaciones percibidas por nacionales y extranjeros residentes en el país como resultado de demandas o arreglos con empresas privadas: Sí tienen retención en la fuente a la tarifa del 20%.
  • Indemnizaciones percibidas por extranjeros no residentes, como resultado de demandas o arreglos con empresas privadas: Sí tienen retención en la fuente con tarifa del 33% a partir del año 2008.
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