En éste y el próximo consultorio tributario, de ese gran paquete de preguntas que estuvimos respondiendo en las tres últimas columnas del CONSULTORIO TRIBUTARI (1. El beneficio de auditoría, 2. La deducción especial por adquisición de activos fijos reales productivos y 3. Las deducciones a que tienen derecho los asalariados obligados a presentar declaración de renta), trataremos el tema de las ganancias ocasionales obtenidas por personas naturales y sus efectos impositivos.

 

Debemos precisar, en primera instancia, que la GANANCIA OCASIONAL es un ingreso extraordinario o esporádico proveniente de ingresos o utilidades originadas en una actividad distinta a la que produce la renta ordinaria del contribuyente. En ése sentido, la ley tributaria consagra como ingresos susceptibles de constituir GANANCIA OCASIONAL, los que provienen de: 1. utilidades por enajenación de activos fijos que hayan estado en poder del contribuyente por dos años o más, 2) las utilidades para los socios en liquidación de sociedades, 3) Las herencias, los legados y las donaciones, y 4) Los ingresos obtenidos por loterías, premios, rifas, apuestas y similares.

 

El tratamiento de las Ganancias Ocasionales antes de la entrada en vigencia de la Ley 1111 del 2006, tenía dos distinciones: una para las personas no obligadas a calcular los ajustes integrales por inflación, y la otra para quienes sí tenían dicha obligación. Para estos últimos (los que estaban obligados a aplicar ajustes integrales por inflación),  la utilidad generada por la enajenación de un activo fijo se incluía en la depuración de la renta líquida ordinaria sin que la misma tuviera que ser tratada como ganancia ocasional. Su efecto impositivo, en  consecuencia, no era impuesto de ganancia ocasional, sino la determinación o liquidación, en una sola base gravable de renta ordinaria, el respectivo impuesto sobre la renta.

 

El anterior tratamiento se mantuvo vigente hasta el año gravable 2006, ya que a partir del año 2007, por efecto de la derogatoria de los ajustes integrales por inflación, se restableció la ganancia ocasional y su efecto impositivo como tal para la generalidad de los contribuyentes. Así, hoy, si una persona natural o jurídica enajena un activo fijo poseído por dos años o más, debe determinar la ganancia ocasional y su respectivo impuesto de ganancia ocasional, en un proceso de obtención de la base gravable por separado de la base gravable calculada para el impuesto de renta, no teniendo la posibilidad de incorporarla dentro de la depuración de la renta ordinaria, como sí lo pudo hacer hasta diciembre 31 de 2006 en que estuvieron aplicándose ajustes integrales por inflación.

 

Ahora bien, para propósitos de establecer el monto a declarar como ganancia ocasional, en primer lugar, no debe perderse de vista la importancia que tiene el artículo 90 del Estatuto Tributario para éstos efectos, el cual señala la determinación de la renta bruta en la enajenación de activos en los siguientes términos:

 

“La renta bruta o la pérdida proveniente de la enajenación de activos a cualquier título, está constituida por la diferencia entre el precio de la enajenación y el costo del activo o activos enajenados. Cuando se trate de activos fijos depreciables, la utilidad que resulta al momento de la enajenación deberá imputarse, en primer término, a la renta líquida por recuperación de deducciones; el saldo de la utilidad constituye renta o ganancia ocasional, según el caso”

 

De manera que,  para determinar el monto que deberá declarar como ganancia ocasional, es necesario hacer una interpretación armónica de esas normas del Estatuto Tributario que desarrollan el tema, para lo cual, debemos concordar lo dispuesto en el numeral 1° del artículo 195, que establece que constituye renta líquida la recuperación de las cantidades concedidas en uno o varios períodos gravables como deducción de la renta bruta, por depreciación, con lo dispuesto en el artículo 300 que consagra que la cuantía de la ganancia ocasional se determina por la diferencia entre el precio de enajenación y el costo fiscal del activo enajenado.

 

La Ganancia Ocasional obtenida por personas naturales para este año gravable 2009, si es igual o inferior a 1090 Unidades de Valor Tributario ($ 25.902.000), el impuesto es cero pesos, pero si es obtenida por una persona jurídica, sobre cualquier valor de ganancia ocasional obtenida se tributa a la tarifa del 33%; sin olvidar que, en todos los casos, la tarifa para loterías, premios, rifas, apuestas y similares, es del 20% y el recaudo del impuesto se efectúa mediante el mecanismo de la retención en la fuente.

 

Las preguntas son absueltas por los socios de Araque & Asociados –Consultores Tributarios-. Las respuestas se basan en el entendimiento de las normas vigentes y pueden no ser compartidas por las autoridades tributarias. Consulte www.araqueasociados.com Preguntas:preguntas@araqueasociados.com Atención personalizada en la Carrera 7 No. 8-72 oficina 204, teléfonos: 872 12 27, 321 452 3315.

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